La presentación

Firma Luzius¿Que cómo fue la presentación?

Mejor digo: ¡¡¡CÓMO FUE LA PRESENTACIÓN!!!

La verdad es que estuvo genial.

Allí estaba Rubén Herrero como maestro de ceremonias que acostumbrado a las ondas radiofónicas y a hablar en público no pudo hacer una presentación mejor.

Santiago García-Clairac comenzó la ronda hablando de los orígenes del cómic y diciendo auténticas maravillas sobre mí y sobre la novela.

Siguió Juan Alcalde, que contó cómo fue aguantarme a la hora de indicarle mi idea para la portada.

Después Javier Ara habló sobre las 5 páginas que hizo para el cómic.

Y por fin llegó el turno del tontolaba que aparece firmando ejemplares en la foto. Más nervioso que una novia el día de su boda y serio, muy serio, según me dijeron después. Lo cual no suele ser muy normal en mí.

Bueno, ¿queréis saber qué dije aquellos que no pudieron venir?

Pues aquí tenéis una transcripción.

Pero antes, como siempre, os tengo que recordar a los que no vinieron que siempre pueden comprar el libro aquí 😉

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Y ahora sí. El dirscurso:

Lo primero que tengo que agradecer es a todo el mundo que haya venido a la presentación. A Rubén, a Santiago, a Juan, a Javier, a la gente de Generación X y por supuesto a todos los que estáis ahí para escuchar a este humilde escritor.

Y utilizo intencionadamente la palabra “escritor” (que no humilde) porque me acuerdo de una época en la que salía por ahí con mi amigo Juan Cruz y cuando salíamos a ligar él siempre me presentaba como en la serie de “Cómo conocí a vuestra madre”: “¿Qué tal nenas?, este es mi amigo Daniel, el escritor”. Al tío le parecía genial, “así eres más interesante” me decía. Pero de lo que no se daba cuenta era de que lo primero que cualquier chica me decía cuando me presentaban así era: “Escritor, ¿eh? ¿Y qué has publicado?” Y ahí es donde todo el romance se iba al carajo, porque no había publicado nada y tan solo tenía escritos en mi ordenador. Y uno no parece un escritor de verdad hasta que ha publicado. Es por eso que hoy, puedo sentirme un escritor de verdad y os puedo confesar que la auténtica motivación para escribir ha sido la de conocer mujeres.

Dejando las tonterías aparte (pero no por mucho tiempo), la verdad es que escribir es una pasión. Y todos los que sufrimos esa pasión no podemos evitar contar historias. Por eso voy a aprovechar esta presentación para contaros la historia de Luzius. La historia de cómo nació, creció y se desarrolló esta historia.

La gente te suele preguntar “¿De dónde sacas las ideas?” y la verdad es que la respuesta no es sencilla. Solemos contestar muchísimas cosas a esta pregunta. La mayoría nos las inventamos porque realmente no sabemos qué decir y queremos que parezca algo chulo y espectacular. Pero en el caso de Luzius lo tengo claro. Como cualquier libro, casualmente, Luzius empezó con la portada. Esa portada que Juan ha dibujado con tanta perfección y tan maravillosamente.

Yo tenía en la mente esa imagen en la que un hombre amargado, a punto del suicidio porque su vida era deprimente se miraba al espejo y sin saberlo estaba viendo a Dios.

Y en un viaje a Zaragoza para ver a mi amigo Enrique, que ahí lo tenéis sentado, se lo conté y él me dijo: “Dani, ese es el tipo de historia por el que yo pagaría por leer”. Y esas fueron las palabras que sirvieron de ánimo para lanzarme a escribir la historia. Como podéis ver, por ahora, mis motivaciones son el dinero y las mujeres. Dos nobles objetivos. La cuestión es que sus palabras fueron definitivas para mí, porque sé que las decía de manera completamente sincera. Ya sabéis, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Y en aquella visita no nos dedicamos a ver museos precisamente.

 

Así que escribí la historia. Y la escribí en formato tebeo. Todavía no era una novela, eso vendría después. Yo estaba muy contento con el resultado y me sentía el próximo Alan Moore español. Ya tenía historia. Ahora había que encontrar dibujante. Y para mi sorpresa, la cosa fue bastante sencilla. Puse un anuncio en internet y Javier fue el primero en contestar. Quedamos, le di el guión, lo leyó y me dijo que le gustaba y que haría las primeras 5 páginas para que pudiese presentar el proyecto a las editoriales. Podéis ver el maravilloso trabajo que hizo colgado. Ya lo tenía casi todo. Ahora sólo nos faltaba la editorial. Así que cogí mis bártulos y me fui al Salón del Cómic de Barcelona en busca de editorial. Me acuerdo que me encontré con Isma, que hoy me permite hacer la presentación en su tienda. Y allí estaba yo con mis páginas de prueba, mi guión y mi ilusión presentándome a las grandes editoriales con la oportunidad de mi vida. Me acuerdo de Alejandro Martínez Viturtia, el que hoy es el jefe de Panini Cómics y lo fue de Forum que llevaba todo Marvel en España.  Me acuerdo que me dijo algo así como: “Un proyecto muy ambicioso. Un dibujo correcto, pero con demasiadas elipsis. Fíjate en el gato. Primero está en la ventana y en la siguiente se está comiendo el ratón”. Yo pensé, leñe, es un tebeo, no una peli de Disney. Pero como todo lo que te decía lo hacía con una pipa humeante en la mano que se llevaba a la boca constantemente tú pensabas: “Tiene que ser cierto, porque fuma en pipa. La gente que fuma en pipa tiene que saber lo que dice. No pueden arriesgarse a parecer estúpidos”. Así que mi primer intento se quedó como humo en el viento. Y así fue con el resto de las editoriales, ese año. Al año siguiente fui con más humildad, pero con más decisión. En Norma Cómics me llegaron a decir: “El proyecto es realmente bueno y nos encanta”. Yo ya estaba viendo que por la esquina del argumento se escondía un pero a punto de saltar y dar un susto y en unos segundos él chaval que me atendía dijo: “Pero”; ahí estaba, predecible pero igualmente deprimente. Él continuó. “Pues que si os llamaseis Neil Gaiman o Alan Moore nos sería más fácil venderlo”. Yo le dije: “Si sirve de algo, no soy muy escrupuloso sobre las cosas que pongo en mi boca o en mi culo”. El chaval se rió de lo lindo, lo que demostraba que yo valía para escribir historias graciosas, “pero”, aquí lo tenemos de nuevo, pero no sirvió de nada. Y dejamos el cómic de lado.

En toda historia, hay un momento en el que el héroe parece derrotado por las circunstancias. Este fue ese momento en mi historia. Un momento oscuro de mi vida en el que empecé a preparar las oposiciones al Ministerio de Hacienda, que era prepararse para el papel de Dustin Hoffman en Rainman, pero repitiendo artículos de la Ley General Presupuestaria.

 

Yo suelo estudiar en cafeterías. Y allí conocí a Santiago. Santiago se acercó a mí y comenzó a hablarme. Sus primeras palabras fueron: “¿Te gusta leer?” y yo pensé: “Mira qué mono. Quiere ligar conmigo.” No, en serio. Descubrí que él era escritor. Pero escritor de verdad. Me habló de su proyecto “El ejército negro” que terminó publicando con una primera edición de 70.000 ejemplares, hoy día, agotada. Lo que os demuestra que el hombre sabe lo que hace… y eso que no fuma en pipa. Resultó que teníamos muchas cosas en común. Lo que me enseñó que cuando tenga hijos les enseñaré a siempre hablar con extraños. La cosa es que Santiago mostró interés en Luzius. Le gustaba la idea, tanto que llegó a dibujar el storyboard de todo el tebeo por si alguna vez se lo vendíamos a una productora de cine. Y él fue el que me dijo: “¿Por qué no escribes Luzius como una novela? Y así lo hice. Ahora tenía una novela. Necesitaba una editorial. Pero como con el tebeo, la aventura era realmente difícil. Buscar editorial era como ir a ligar a una discoteca. Yo me ponía guapo e intentaba mostrar lo mejor de mí y de lo que podía ofrecer. Pero las editoriales son como las chicas guapas, sin ni siquiera ver qué es lo que puedes ofrecer ya te han rechazado. Así que hice lo que haría cualquiera que sale de la discoteca sin haber ligado. Me fui a casa, encendí el ordenador y me lo hice yo mismo. Amazon daba la oportunidad de publicar tus novelas con bastante facilidad. Al final, Amazon es como la chica gorda, fea y borracha de las 7 de la mañana. Dios bendiga a todas ellas. Qué gran labor han hecho por este mundo.

 Y aquí tenéis la novela, después de bastantes años, con todos los ingredientes reunidos en esta tienda: Enrique, el amigo al que le dedico el libro que fue la clave de que la escribiese; Javier, el chaval que apostó por mí y por la historia para hacer una novela gráfica increíble; Santiago, el hombre que me animó a escribir esta novela y las que vendrán detrás de esta; Juan, que supo captar perfectamente la imagen que tan fuertemente se había grabado en mi mente como para iniciar esta historia; Generación X, la tienda de cómics a la que empecé a venir hace 12 años y que ha apostado por mí para ofreceros esta historia y, como no puede ser de otra manera, vosotros, los lectores, que sois la contraportada de todo libro, pues a vosotros está siempre dirigido. Y sin vosotros no tendría mucho sentido escribir.

 

Porque los autores escribimos para el público. Y nuestras obras tan solo son enormes plagios de la realidad. Eso es lo que hacemos, plagiamos la realidad, la adornamos con empaques surrealistas, fantasiosos, cómicos… pero solo tratamos de reflejar la realidad de la particular manera que nosotros la vemos.

Y eso es lo que os ofrezco en Luzius: mi visión personal, crítica, oscura, cínica y divertida de la humanidad, donde elevo el punto de vista del lector hasta un nivel divino. Me olvido de las novelas típicas donde os cuentan una historia triste y oscura y os pregunto el mayor “What If” (Y si) que se puede preguntar: ¿Qué harías si fueses Dios? Rompo los límites de todo ser humano, me olvido de todas nuestras quejas, imperfecciones y excusas para no conseguir lo que realmente deseamos y se los concedo a Luzius como representante de la humanidad.

De manera que cada uno de los lectores puede irse viendo reflejado en sus actos o ir descubriendo por sí mismo que él o ella haría algo distinto. La historia de Luzius no es lo que yo haría, sino lo que yo creo que la mayoría de todos nosotros haríamos como un programa de 5 pasos similar al de la aceptación de una enfermedad terminal. Y que no os cuento porque para saberlo tenéis que leerla. Pero, en realidad, da igual cual sea mi intención, porque lo importante es que disfrutéis de ella y cada uno saque sus propias conclusiones, pero ya que habéis venido hasta aquí y habéis aguantado toda esta chapa, merecéis este pequeño extra.

Luzius es en realidad una novela sobre la soledad.

La historia de un hombre completamente solo que obtiene el poder divino, para terminar dándose cuenta que ni siquiera teniendo todo lo que se puede desear, si uno está solo, la vida no merece la pena ser vivida.

Así que muchas gracias por acompañarme esta tarde.

Y a comprar muchos libros, pues ya sabéis que yo lo hago por el dinero y las mujeres.

De verdad.

Muchas gracias.

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