El nuevo papel de las editoriales

Publicidad EditorialHace tiempo que llevo dándole vueltas a la idea de que las editoriales tradicionales de papel tienen un serio problema ante la llegada de Amazon y plataformas similares.

Hoy día es fácil autopublicarse sin costes gracias a internet. De manera que las editoriales todavía mantienen el poder en la distribución nacional de libros en papel en las tiendas y estanterías de establecimientos.

Voy a ser un poco cínico y me atreveré a decir que además, las editoriales nunca han sabido a ciencia cierta qué va a ser o no va a ser un éxito, porque si no, no tendríamos oída tantas veces la historia de que Harry Potter fue rechazado muchas veces y que Stephen King fue rechazado 32 veces antes de que su primera novela fuese publicada.

La cuestión es que el mayor poder que tienen las editoriales es, en realidad, su capacidad de comunicación para llegar al público y que éste tenga, por tanto, conocimiento de la existencia de una novela en concreto.

Ese es precisamente el problema que tenemos los jovenes y autores noveles. Podemos tener entre manos el nueva megahit de las librerías o internet, pero no sabemos o no podemos llegar al público de manera masiva y convencerles de que que nos den la oportunidad.

Es por eso que pienso que las editoriales deberían convertirse en empresa de publicidad específicamente dirigidas al mundo editorial, ya que tienen mucha experiencia en la materia.

Puede que hable desde la inexperiencia y que lo que voy a decir sea una estupidez como un piano, pero es posible que con el sistema de impresión a la carta como hace Amazon, por ejemplo, las editoriales puedan quitarse de encima una carga de costes descomunal en cuanto a infraestructura de impresión y distribución, pudiéndose centrar en diseño y desarrollo de campañas de publicidad.

Evidentemente, una editorial (o agencia de publicidad literaria) tendría que centrarse en publicitar buenos productos. Y ahí podría entrar la figura del representante o agente literario, como hacen en Estados Unidos e Inglaterra, que como va a porcentaje de ventas también le interesa hacer una criba entre obras buenas y malas.

A partir de ahí, y esto que voy a decir es peligroso y habría que darle muchas vueltas, el sistema de adelantos al autor, que es una buena idea, podría ser reevaluado, de manera que las ganancias delas ventas se distribuyan inicialmente entre recuperar los gastos de campaña publicitaria, agente y autor. Si las ventas continúan, como en ese caso es una demostración de que el libro gusta y por tanto es mérito del autor, y los costes publictarios han sido amortizados, debería reformularse una vez más los porcentajes de beneficios del autor, de manera que cuanto más vende más es el porcentaje de venta que percibe, pues tanta venta es mérito de la obra y no de la publicidad.

Así, las editoriales en realidad se convertirían en empresas de prestaciones de servicios, no en poseedoras de derechos de autor y se dedicarían en realidad a la labor que realmente realizan con más efectividad y en la que son más útiles al mercado y al autor. Y la parte que se llevarían de las ganancias sería mucho más justa en cuanto al autor se traduce… por no hablar de que se podría reducir el coste de producción y por tanto el precio.

Es una idea.

Mientras una editorial decide si publicarme, no os olvidéis de:

 

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Y si sabéis inglés, aprovechad a comprar mi segunda novela (en octubre en castellano), que me ha quedado de rechupete:

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Diferencia de precios entre libros de papel y libros electrónicos

e-Book-Vs.-Libro-tradicionalEn realidad, el debate entre los dos formatos es un poco absurdo, porque para los lectores y para los autores es una cuestión diferente que para los editores, libreros y demás gremios que viven del libro tradicional, que son los que tienen que ver cómo salen del lío en el que el libro electrónico les ha metido.

Pero al hilo de mi antiguo post en el que hablaba sobre los precios de los ebooks, hoy podemos hablar de la diferencia de precios entre tradicional y ebook.

Aquí sí que hay mucho debate.

La cuestión es que la gente se siente timada cuando un libro en papel cuesta 20 euros y su ejemplar en digital cuesta 17, cuando los costes son mucho menores.

Parecería lógico que el libro digital fuese mucho más barato que esos precios. Y, si soy sincero, a todo lo que yo pueda decir se le podría un añadir un “sí, pero”, porque opiniones hay sobre todos los gustos.

Hay que tener muchos aspectos al respecto. Hay que tener en cuenta el trabajo y la inversión del autor, que se puede pasar un año entero trabajando como un negro (sí, como un negro, escribir es mucho más difícil de lo que parece. Poneos a escribir un libro, aunque sea malo como la tiña… poneos… y cuando lo terminéis venís a contármelo)… pero esta creo que es una batalla perdida. A la gente le importa un soberano pimiento lo que el autor trabaje porque siempre lo verá como a alguien sentado en una mesa todo el día con las manos en el teclado haciendo lo que le gusta… y por lo tanto valorar ese trabajo no entra dentro de sus prioridades.

Hay que tener en cuenta, en el caso de las editoriales, que son empresas con alquileres, luz, empleados, inversión publicitaria, impuestos, bla, bla, bla… pero eso también le entra al lector por un oído y le sale por el otro a la velocidad con la que el Correcaminos dice “plip” ,”plip”. La gente solo ve grandes corporaciones que se frotan las manos avariciosamente mientras se sientan en tronos dorados en altos edificios mientras miran a los vulgares humanos con desprecio.

Y habrá que tener más cosas en cuenta… pero todas ellas se resumen en la simple idea de que el que te tiene que pagar no va a pagar más de lo que ÉL cree que te tiene que pagar (y siempre que así lo decida), porque como se lo pongas muy caro directamente se lo descarga gratis de internet. A esto, un amigo mío lo llamó chantaje. Y creo que tiene toda la razón, ya que las condiciones de la gratuidad de internet nos tienen a los autores y editores cogidos por los cataplines. Y, entonces, se convierte en la cuenta de la lechera de si te sale a cuenta bajar los precios o no o de cerrar el chiringuito.

Esas son más o menos las condiciones, que como las lentejas, las comes o las dejas.

Cuestión aparte somos los noveles. Aquellos autores que nosotros solos nos lo guisamos y nos lo comemos. Diseñamos nuestras portadas, pedimos favores para que nos las hagan amigos o pagamos lo que podemos por ellas, nos corregimos nosotros mismos, diseñamos las campañas de publicidad, amargamos a la gente y amigos a través de twitter y Facebook y que estamos dispuestos a tirarnos dentro de una patera literaria a cruzar el mar editorial con la ilusión de llegar a buen puerto antes de que se nos hunda la barca.

Para nosotros que solo queremos que nos vean, nos lean y nos compren, estamos deseosos de poner los precios bajos. Incluso podemos llegar a entenderlo porque hacía poco que estábamos en la balanza de los que comprábamos muchos libros (porque un buen autor tiene que leer mucho) y nos resultaban caros. Yo mismo entiendo que si alguien me compra la novela en amazon en versión papel le ofrezca gratuitamente la versión en digital, porque no es lógico que te cobren dos veces por el mismo producto. También entiendo que mis dos novelas son completamente distintas. Una tiene 250 páginas y la otra 500; y por lo tanto, los costes en papel cambian completamente y es más cara la segunda que la primera.

Pero también entiendo que puede tener algo de lógica que la versión en digital cueste lo mismo la de 250 páginas que la de 500 aunque me haya costado a mí mucho más escribirla. ¿Pero pasaría lo mismo por un relato de 3 páginas (buenísimo por cierto) en versión digital que por la novela de 500 páginas? El coste digital es el mismo, pero no nos parecería lo mismo, ¿verdad?

Sí, creo que la versión digital tiene que ser mucho más barata de lo que es, con planes de tiempo, es decir… puede que el día del estreno y los primeros meses el precio es más caro (en novelas de éxito) por la expectación de la gente y por eso de la curva de la oferta y de la demanda. Pero con el tiempo, las novelas digitales tienen que valer menos de 17 euros a la fuerza porque no tiene sentido.

Luzius cuesta menos de 3 euros, pero 5 sería un precio mucho más lógico desde el punto de vista comercial y rentable.

Y lo mismo pasaría con A Matter of Faith. Puede que 10 euros todavía suene a caro en el mundo del ebook, pero tenemos que olvidarnos de la idea de que 3 euros es caro.

Un libro por 3 euros lo tienes para siempre.

Una peli de cine son casi 10 euros y solo disfrutas unas horas (por un solo pase).

Un partido de fútbol no sé ni cuenta cuesta pero haced cálculos.

Una copa de un bar de Madrid cuesta entre 8 y 12 pavos y un dolor de tripas y cabeza del 15.

Al final, el precio de los libros digitales, las series, las pelis… están secuestradas por la gratuidad de Internet y el monopolio, por ende, de la dictadura del usuario de internet que puede decidir el precio que quiere pagar entre 0 e infinito.

Así que no me seáis rácanos y comprad la novela, que además de barata es buena.

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Y si sabéis inglés, aprovechad a comprar mi segunda novela (en octubre en castellano), que me ha quedado de rechupete:

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¿Qué precio poner a los ebooks?

Portada Luzius by DaPortada Luzius by Daniel Ortiz Amézaganiel Ortiz Amézaga¿Cual es el precio que debemos poner los autores a nuestros libros electrónicos?

“Actualidad Editorial” ha sacado un artículo realmente bueno, titulado: Diez cosas que probablemente no sabías del precio de los ebooks ,en relación con esta temática y que viene a decir más o menos la tónica de Estados Unidos y de Inglaterra en esta materia.

Curiosamente, coincide con lo que yo opino y vengo haciendo desde que Luzius y A Matter of Faith están en el mercado. Comienza con una gran frase: “Puedes ponerle el precio que quieras a tu libro. Lo que realmente importa es que alguien lo pague.”

No nos engañemos. Los autores escribimos para intentar ganarnos la vida con ello. Lo que significa que tenemos que encontrar un equilibrio entre lo que queremos escribir y nos gusta y lo que la gente quiere leer y les gusta, precisamente con la finalidad de que la gente pague por leer lo que escribimos. El mundo de la piratería es un mundo aparte del que hablaré otro día y que resumo en que: los autores tenemos que esforzarnos en crear novelas lo suficientemente buenas como para que la gente quiera pagar por ellas.

Pero hoy tratamos el tema de ¿cuánto?

El artículo de Actualidad Editorial dice que los precios que se barajan con más éxito son: En Estados Unidos entre 1 y 10 dólares. En Inglaterra entre 1 y 5 libras, siendo 1 libra lo más vendido. Esto nos lleva a pensar que la gente está más dispuesta a pagar (ya no voy a decir comprar) si lo que le ofreces está en el orden de esos precios.

Siendo la máxima “el cliente siempre tiene la razón” (muy matizable), esos son los precios que los autores deberíamos manejar.

Tanto Luzius como A Matter of Faith cuestan en Amazon 3 dólares (o su equivalente en Libras y Euros), lo que encaja en esos precios. Y eso explica que la gente haya comprado estas novelas, siendo básicamente el que os escribe un relativo desconocido. El hecho de que la gente siga comprándola mes a mes reside en que está gustando y la gente la recomienda sin miedo a quedar mal, de lo que me alegro y enorgullezco, a la vez que me anima a seguir escribiendo. Pero parece claro que si la versión digital costase, por ejemplo, 10 euros, seguramente no la habrían comprado tantas personas.

Os animo a leer el artículo completo porque no es muy largo pero sí muy interesante.

Y por supuesto os animo a:

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